Y volver, volver, volver...


Al poco andar he descubierto que el tiempo es el tesoro más preciado que tenemos. Sí, puede resultar categórico pero no deja de ser. De él dependen muchos de los placeres y deberes de la vida - o al menos de mi vida- por lo cuál lo considero a estas alturas del partido un elemento indispensable a la hora de existir.

Fue en ese bendito tiempo que concebí la idea de - tal vez- iniciar un nuevo blog; con todo lo que me ha costado mantener actualizado este, pued resultar una idea algo descabellado, pero tiene su razón de ser, al menos, eso quiero creer. La idea en general prefiero comenzar a plasmarla en este sitio (una versión beta de lo que podría ser la idea final) y ver que va sucediendo con el tiempo... tiene relación con historias, pasadas, presentes, cotidianas, relacionadas a alguna canción o disco que quisiera compartir; aliñado con un toque de mala redacción y datos antojadizos de información musical...

Si piensa que es un vodrio, no desespere; aún tengo varios discos que quisiese compartir.


He aquí un botón para muestra...



Muchacho.


En la madrugada de ayer, a modo de inercia, prendí el computador; soberbia noticia me dió duro en la cara....

Sandro había muerto.

No fue lo mismo que sentí cuando me enteré de la muerte de Kurt Cobain ni del deceso de Lain Stanley, "mártires" del Grunge si se pueden llamar así; esta vez fue más reposado, lento y lleno de recuerdos. Fue inevitable pensar en quiénes compartían conmigo el gusto por "El Gitano"; corrieron en mi cabeza durante un fulgor espeso, espasmódico y rápido, imitaciones del triste payaso, cantos a dúos y conversaciones; recuerdos de niñez al lado de una vieja radio o caracterizándome para complacer la venia artística sacada a punta de "shows" promocionados y patrocinados por mi abuela materna; largos discensos con amigos transandinos acerca de la significancia de "El muchacho" en el Rock y el Pop en Sudámerica...

pero jugando de wing izquierda, iba una pena sobria.

Era casi inevitable no sentir una cuota de pena, no de rabia, sino pena de esa que te deja postrado unos segundos en tu asiento recordando y recordando; lo imperecedero de sus letras, a veces tan faltas de metáfora ¡pero quién quiere metáforas cuando necesita inyectarse una buena canción de Sandro para eso escuche algún grupo progresivo o que sé yo!; esas letras a ratos tejidas cómo una maraña hecha para cantarlas a viva voz..."Tengo un mundo de sensaciones/ un mundo de vibraciones/ que te puedo regalar"...

Mi abuela lava ropa como condenada, a prisa y en estado de enajenación. Deben ser entregadas a las 20:00 horas, ante que comienza la función en la Wat's del centro de la ciudad; la balada romántica del minuto la canta el Elvis criollo "Así cómo se arroja de costado un papel viejo/ así como se marcha la noche con el día/ así cómo se escapa el agua entre los dedos/ así te dejé ir sin meditar"y yo, mirando el mantel ceboso de la cocina me alimento del letargo de la voz saliente de la radio vieja.

Hoy, a mis 26, bajo un sol de mierda con 28º de calor cantando alegremente en la micro junto a mi bella mujer; con la cara al cielo, recordando al pequeño argento, a su música, a su legado, a su justificada pero impropia comparación con Gardel, a su tantas formas artísticas; a su enorme carisma y talento; y grabándome en mi cabeza, estrofas para no olvidar:

[...]No quiero que me lloren
cuando me vaya a la eternidad,
quiero que me recuerden
como a la misma felicidad;
pues yo estaré en el aire,
entre las piedras y el palmar;
estaré entre la arena
y sobre el viento que agita el mar.
[...]



Hasta siempre Sandro.

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